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Al margen de las corrientes artísticas y de los circuitos habituales del mundo del arte, la obra de Verónica Blasco se alimenta de emociones íntimas que plasma a través estas in(ter)venciones. Parte de retratos hechos a familiares y amigos, con una mínima puesta en escena, que luego son retocados con el mismo aliento que ha alimentado desde siempre a los artistas acercando la realidad a su mundo. Desde luego, no dejará indiferente a aquel que vea su obra. Una personal mezcla de barroquismo y kitsch. |