|
|
merche esmeralda
“Merche Esmeralda: no se deja fascinar por las novedades; tiene una sabiduría atemporal, quiero decir que todo lo exagerado ella lo cree insignificante. Apura la realidad, para encontrar un hueco a la dignidad de la danza”. Mario Maya. Elegante “diosa” andaluza de la danza. Merche Esmeralda (Mercedes Rodríguez Gomero, Sevilla, 1947), discípula de Adelita Rodríguez y Enrique El Cojo, se inició en Sevilla, siendo una niña, en las troupes Galas Juveniles. Comenzó su carrera profesional en Madrid, debutando con la oportunidad que le brindó el maestro del cante Antonio Mairena. Fue reina de los tablaos madrileños en los años 60 y 70. En el tablao “Las Brujas” su baile se unió con la guitarra del maestro Manolo Sanlúcar. Carlos Saura inmortalizó su arte en las películas Sevillanas y Flamenco. El universal maestro de la danza Antonio la llamó para ser primera figura del Ballet Nacional. Alternando la enseñanza en su “Escuela de Danza Merche Esmeralda” con sus espectáculos, la sabia bailaora sevillana es hoy una figura canónica. matilde corral
Matilde Coral (Sevilla, 1935) es una de las figuras más destacadas de la escuela sevillana del baile, tanto en la ejecución de su danza como en su labor como profesora y docente. Ambas facetas han sido reconocidas con innumerables premios, entre los que se encuentran los más importantes. Baste citar los nacionales: Juana “La Macarrona” (1967), Encarnación López “La Argentinita (1968) y Pilar López (1965) y la primera y única Llave de Oro al Baile (1975) galardón similar a la prestigiosa Llave de Oro al Cante pero que no tuvo continuidad. Fue discípula de Adelita Domingo y Eloisa Albéniz (su madre), aunque ella afirma que fue el barrio de Triana lo que le enseñó a bailar. También se considera alumna de Pastora Imperio, por la enorme admiración que siempre sintió hacia ella. Se curtió en los tablaos flamencos y a finales de los años sesenta formo el grupo Los Bolecos, con Rafael el Negro (su marido) y El Farruco, con gran éxito e impacto. En los últimos años se ha dedicado casi en exclusiva a la enseñanza. En 1967 fundo su propia escuela de baile, también ha dirigido algunos otros centros de danza y ha impartido clases magistrales. En 2003 Ángel Álvarez Caballero publicó el libro “Tratado de la bata de cola: Matilde Coral, una vida de arte y magisterio” (2003), que en su preparación y redacción contó con la colaboración de la propia bailaora. rocio molina
Rocío Molina: es la más joven de las tres. Aún abrumada, huye de las prisas y el vértigo del mercadeo dancístico y se sienta a reflexionar. A veces en silencio y a solas, otras en voz alta, ante lo que representa para ella la denuncia del éxito fácil”. Mario Maya. Potente y sincera. Rocío Molina (Málaga, 1984) comenzó sus estudios de baile en el Conservatorio de Málaga a los siete años, y en 2002 se graduó con matrícula de honor en el Real Conservatorio de Danza de Madrid. Tras cosechar diversos premios, Rocío entra en la compañía de María Pagés. En 2005 estrena su primer espectáculo Entre Paredes; y ese mismo año presenta El Eterno Retorno, basado en los textos del filósofo Nietsche. En 2006 llega su espectáculo Turquesa como el Limón. Y en 2007 presenta Pasos Contados. diana navarro
La copla en la actualidad parece muchas veces especializada en hacer de caja de resonancia para cuanta música popular contemporánea es capaz de asimilar el colectivo de jóvenes intérpretes que recurren a ella. En ocasiones, no obstante, no se le escapan los años anteriores del género. La carrera artística de Diana Navarro no es una carrera normada, con un principio y unas metas más o menos prefijadas; es el acta de nacimiento de unas formas que pregonan con desparpajo un estado de renovación permanente; son las mismas maneras por las que apostaron sus maestros de canto Rafael Castro y Pedro Gordillo, y, aún antes, Encarnita Perrault y el cuadro flamenco de Luci Montes. Diana Navarro (Málaga, 1978) tenía un relativo reconocimiento antes de conseguir un disco de platino por las ventas de “No te olvides de mi”, de 2005, antes de ser nominada a los grammy latinos y antes de alzarse con un premio Ondas como cantante revelación. En el circuito andaluz, donde se dio a conocer a través de la difusión prestada por Canal Sur, sus trabajos “Noche de coplas” y “Homenaje”, de 1997 y 1999, respectivamente, fueron muy celebrados y hoy son considerados rarezas a conservar. En México, Diana colaboró más tarde con Armando Manzanero cantando “Te extraño” en su disco de duetos; un formato musical que ha encontrado igualmente buena encarnadura en trabajos de artistas como David de María, Mago de Oz o Arcángel. Fue, sin embargo, en 2007, cuando su carrera cobró un impulso definitivo, grabando “24 rosas”, el sustancioso estudio de amor, que especula con que veinticuatro son las pulsaciones que da de más el corazón cuando está enamorado. Con este trabajo, además, se granjeó la cantante un pasaporte de primera para el espectáculo “Mujeres” –también programado en este festival-, en el que Diana se rodea del talento de Belén Maya, Merche Esmeralda y Rocío Molina. En la actualidad, Diana Navarro presenta “Camino verde”, un disco que antologiza algunas de nuestras coplas más emblemáticas. La calidez y un aliento incontestablemente apasionado son los rasgos más evidentes de esta mujer que descubrió en el flamenco y en la copla las señas de identidad que sustentan su dedicación artística. “Camino verde” es un relato de sutilezas emocionales, de poderosas proyecciones de voz que expresan más de lo que dicen las palabras –y ya es mucho-, de miradas y silencios que escapan al artificio emocional. Como ella misma gusta de decir: “Música para gente con alma”. |