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ficha sylvie couvoisier

La música improvisada suele conducir hacia un buen montón de aventuras. Y en cuanto a socialización, el fenómeno se hace todavía más extraordinario. ¿Quién es esta mujer con tal cantidad de conocimientos artísticos y humanos? ¿Quién es el hombre que forma con ella pareja artística y sentimental? ¿Quiénes son sus amigos? ¿Qué músicas inauditas inventan juntos, por separado?

 

Estos son algunos datos.

 

Sylvie Courvoisier (Lausanne, Suiza, 1968), comienza a tocar el piano a los seis años. Su padre, un pianista amante del jazz, es quien la inicia en la música. No faltan paisanos especialistas que afirman que si Sylvie se hubiera quedado en su país, en Europa, ahora sería una figura reverenciada con pompa y boato. Pero lo decisivo es que en el arte de esta mujer sólo manda ella. En 1998 se trasladó a Brooklyn, donde reside con su compañero Mark Feldman. Pianista dotada con una técnica portentosa, compositora infatigable e improvisadora torrencial, Courvoisier se prodiga en conciertos por todo el mundo, inventando música en ámbitos afines como el de la danza, el teatro y la radio. “Sings and Epigrams” (Tzadick, 2007) es su último álbum de pianismo solista. Esa misma temporada publicó “Lonelyville” (Intatk) con su quinteto. Antes, en 2003, el prestigioso sello alemán ECM que dirige Manfred Eicher, la llamó para grabar “Abaton” con Mark Feldman y Eric Friedlander.

 

Mark Feldman (Chicago, Illinois, 1955), violinista y compositor, tiene los mismos amigos que su esposa Sylvie, con el añadido de estos otros jazzistas de alcurnia: John Abercrombie, Uri Caine, Billy Hart, Michael Brecker, Lee Konitz, Joe Lovano, Chris Potter, Paul Bley y Muhal Richard Abrams. Un trabajo de muchos. Feldman es miembro de la Civic Orchestra de Chicago y de la Nashville Symphony, y además forma parte de los grupos de música country de Loretta Lynn y Ray Price. También, en Europa, es solista con la Radio Philarmonic de Holanda y la WDR Jazz Orchestra. Las grabaciones de jazz y música contemporánea realizadas sólo en Nueva York superan el centenar.

 

Los amigos comunes de Sylvie y Mark, una tropa de luminarias del vanguardismo y del free jazz, son John Zorn, Ikue Mori, Joey Baron, Tim Berne, Tony Oxley, Yusef Lateef, Dave Douglas, Joëlle Léandre, Herb Robertson, Butch Morris, Tom Rainey, Mark Dresser, Ellery Eskelin, Lotte Anker, Fred Frith, Michel Godard, Mark Nauseef…

 

Tal vez, para los menos avisados, todo este surtidor de nombres y peripecias no aclare mucho. Sin embargo, disfrutar de esta “montaña mágica” de gran música –sí, y también difícil música- es un largo viaje, un periplo artístico por días de 365 horas.

 

Lucía Martínez
No es un capricho. La batería tiene nombre de mujer: Lucía Martínez (Vigo, 1982). Primero fueron las clases con el percusionista cubano Marcos Varcárcel. Luego esos vasos comunicantes en los que el jazz y la world music reúnen a los músicos más diversos por toda la geografía. Estudiar, prepararse y viajar son tareas indispensables. Las escuelas de Lucía han estado en Londres, Helsinki, Lisboa y Berlín. El disco “Soños e Delirios” propone viajes privados, atmósferas naturalistas. Un billete que Chick Corea aceptaría con mucho gusto.