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Canto sacro y operístico, canto armónico y difónico, “ensemble vocal” e improvisación… Esas cátedras están en la voz de Petra Magoni (Pisa, Italia, 1972). Todo eso y un humor aparentemente ingenuo, meditado y descarado. Una aclaración de orden sentimental y artístico: Petra está casada con Stephano Bollani, ese fabuloso pianista de jazz que va tocando lo que el público le grita; sea lo que sea, el tema de “Espartaco” o “Mi niña Lola”.
Petra Magoni también se las sabe todas; por ejemplo, como pisparle a su marido la compañía del juguetón y soberbio contrabajista Ferruccio Spinetti, del grupo Piccola Orchestra Avion Travel. Magoni y Spinetti llevan adelante el proyecto “Musica Nuda”, arte de retener la sustancia medular de una canción de cualquier contexto para enfrentarla con el silencio creador de emoción. Complicidad y sentido del humor trabajando en temas como “Non ho l´etá (Per amarti)”, aquello de Gigliola Cinquetti en el festival de Sanremo; “Bocca di Rosa”, romance de los amores sacros y profanos del cantautor Fabrizio De André; “Couleur Café”, sensual alegato por el mestizaje del corrosivo Serge Gainsbourg.
A España llegaron Magoni y Spinetti en 2006 para participar en el Festival Barnasants; las canciones elegidas no pudieron ser más ditirámbicas. “Guarda che luna” y “I Will Survive”. En junio próximo saldrá la siguiente entrega discográfica de “Musica Nuda”: la imaginación y el dominio al asalto del jazz, pop, folk, rock, música disco, canción de autor, canción francesa… La otra vida artística de Petra Magoni se desarrolla en un fantástico baile de máscaras: discos grabados tras los seudónimos Artepal y Sweet Anima; el desconcierto de épica y canciones de la aventura AEDI-Odissea Pop; los cánticos sacros del álbum “Dilecta”; piezas del mundo clásico y cancioncillas de cuando la artista era niña; a lo que hay que añadir las colaboraciones con las bandas punk Anarchistes y Germinales. Y en el orden de las variedades domésticas, Magoni y Bollani son mucho más que dos, muchos en casa y los vecinos sin salir de su asombro.
Acerca del canto, Petra Magoni ha teorizado: “Ningún instrumento puede comunicar palabras, conceptos precisos. Para mí, lo propio de la voz debe ser establecer la diferencia. Un instrumento puede evocar una situación, un sentimiento, pero no puede describirlos perfectamente. La voz debe vivir la nota en sí misma desde la experiencia del texto, debe ser precisa aunque abierta a la ocurrencia, debe servir para subrayar o reforzar lo que se está interpretando”. |